Últimamente llegan al centro muchas personas que presentan altos rasgos de haber sufrido manipulación emocional. Seguro que en los diferentes medios de información has oído hablar de este tema, pero ¿sabes reconocerlos? Desde PsicologiaCGM vamos a intentar explicar en qué consisten, como detectarlos y la manera de enfrentarnos a ellos.
Algo muy importante es que muchas veces nosotros mismos utilizamos estas técnicas incluso sin darnos cuenta, es por ello, muy importante conocerlas tanto para no sufrirlas como para tomar conciencia del daño que, quizás, estamos haciendo a otros.
La manipulación emocional, para que nos entendamos, es un patrón de comportamiento en el que una persona utiliza tácticas encubiertas para controlar, influenciar o cambiar la percepción y emociones de otra persona en beneficio propio. En lugar de recurrir a la comunicación abierta y honesta, el manipulador se aprovecha de la vulnerabilidad emocional de la otra persona para obtener lo que quiere, a menudo sin importar el bienestar de la víctima.
Aunque la manipulación emocional no siempre se realiza de manera consciente, es una estrategia deliberada en muchas situaciones, especialmente cuando la persona manipuladora tiene una intención particular.
Actualmente se habla mucho del término “abuso narcisista” pues suele ser un perfil de persona altamente manipuladora. En próximos artículos hablaremos más profundamente de esta tipología de persona, pero quiero recordar que no solo estas personas manipulan. La manipulación se puede dar en muchas personas sin la necesidad de que se tenga un trastorno o rasgos altamente narcisistas.
En cualquier tipo de relación pueden darse técnicas manipulativas. Relaciones de pareja, amistad, familiares e incluso en el trabajo.
Existen diversas formas de manipulación emocional, y las personas manipuladoras pueden emplear varias tácticas, a menudo combinadas, para lograr sus objetivos. Aquí te presentamos algunas de las más comunes:
Una de las estrategias más comunes es inducir sentimientos de culpa en la víctima. El manipulador puede hacer que la otra persona se sienta responsable de problemas que no le corresponden, utilizando frases como: «Si realmente me quisieras, lo harías», o «Siempre haces todo mal». El objetivo es hacer que la persona se sienta culpable y obligada a cumplir con las expectativas del manipulador. Algo muy curioso que suele pasar es tener una discusión sobre algo que nos ha molestado y sin saber como de repente estamos pidiendo perdón por la gran vuelta a la tortilla que ha hecho el manipulador. Nos sentimos culpables hasta de lo que la otra persona nos ha hecho (“tiene razón, en el fondo es que yo soy muy difícil”)
Ejemplo: Una madre que constantemente dice a su hijo que no la visita lo suficiente, a pesar de que él tiene una vida ocupada. Al hacerlo, lo hace sentir que es un mal hijo, manipulando sus emociones para que se sienta obligado a visitarla más a menudo.
El «gaslighting» es una forma muy dañina de manipulación en la que el manipulador distorsiona la realidad para que la víctima dude de su propia memoria, juicio y percepción. Esto puede ser extremadamente confuso y desgastante para la víctima, que comienza a cuestionar si lo que vive o siente es real. Llega un momento en la victima considera o cree que esta perdiendo la cabeza y volviéndose loca.
Ejemplo: Una pareja que constantemente le dice a su pareja que «estás exagerando», «eso nunca sucedió» o «te lo estás imaginando», a pesar de que la víctima recuerda claramente los hechos.
El manipulador se presenta como la víctima para evadir responsabilidades y ganar simpatía. Utiliza su «desdicha» para ganar apoyo emocional, manipular a otros o lograr lo que desea. A menudo, el manipulador exagera las dificultades o muestra una dependencia emocional que hace que los demás sientan lástima y se vean obligados a ceder. Algo muy típico es que externamente su circulo cercano considere a estas personas estupendas y maravillosas y no entiendan como la victima “le hace pasar por eso”. El/la gran manipulador/a son también grandes victimistas.
Ejemplo: Un amigo que siempre se presenta como «el que siempre tiene mala suerte» o «el que siempre sufre». “todo me pasa mi”, “nadie me ayuda nunca, los amigos deberían ayudarme como hago yo”. Frases donde la otra persona coloca la responsabilidad de su bienestar en nosotros.
Esta táctica implica restar importancia a los sentimientos o preocupaciones de la otra persona para que no se sienta justificada en sus reacciones. El manipulador minimiza la situación para que la víctima sienta que está sobre reaccionando o siendo demasiado sensible. Esto hace dudar muchas veces de nuestros valores o ideas. Podemos llegar a pensar que algo que me hace daño es cosa de niños o que carece de importancia objetiva. Mucho cuidado porque lo que nos duele a cada uno siempre es importante y nadie puede determinar si nuestro dolor es el correcto o no.
Ejemplo: Si algo que nos han dicho o hecho nos duele mucho y lo expresamos la otra persona dirá cosas como “no es tan grave, vaya tontería” o “mucho peor es lo mío (meteríamos aquí también victimización) que lo tuyo”.
El chantaje emocional es una forma de manipulación en la que el manipulador usa amenazas emocionales para obtener lo que quiere. Esto puede incluir amenazas de daño físico o emocional, amenazas de abandono o incluso la manipulación del bienestar de otras personas, como los hijos.
Ejemplo: una pareja que te dice “si me dejas, me mataré” o “si nos separamos no volverás a ver a tus hijos”. En el trabajo podemos ver ejemplos como “Si no haces esto (aunque no te corresponde) no se si podre darte los días de hospitalización (que te corresponde) para estar con tu madre”
El manipulador utiliza comparaciones con otras personas para hacer que la víctima se sienta insuficiente o incapaz. Esta estrategia tiene como objetivo aumentar la inseguridad de la persona y hacer que se sienta dependiente de la validación del manipulador.
Ejemplo: Un padre que constantemente le dice a su hijo: «¿Por qué no puedes ser como tu hermano? Él es tan educado y amable, lo cual genera una competencia negativa y una sensación de no ser lo suficientemente bueno.
El manipulador puede usar el silencio o la indiferencia como una forma de control emocional. Al ignorar o mostrar desinterés, el manipulador genera una sensación de incertidumbre y ansiedad en la víctima, obligándola a actuar para recuperar la atención o el afecto del manipulador.
Ejemplo: Una pareja que se niega a hablar o responde de forma fría después de una discusión para castigar a la otra persona o hacer que se sienta ansiosa y necesitada de su afecto.
Reconocer las tácticas de manipulación emocional es el primer paso para protegerse de ellas. Aquí te dejamos algunas estrategias para poner en práctica si te encuentras en una situación manipuladora:
Es importante ser firme y claro sobre lo que estás dispuesto a aceptar. No tengas miedo de decir «no» y establecer límites saludables para proteger tu bienestar emocional. Todo aquello que permitimos se seguirá repitiendo pues la otra persona “entiende” que “aceptas” ese comportamiento. Establecer el limite y sobre todo mantenerlo constantemente es imprescindible para.
céntrate en comprobar que estas sintiendo tanto a nivel emocional como corporal. Es básico que no te juzgues y hagas caso de lo que estas sintiendo. Aunque creas que no hay un hecho objetivo que pueda hacerte sentir así, escúchate. Debido a la manipulación podemos sentir por ejemplo ansiedad, pero como la otra persona nos dice que no pasa nada o que te inventas algo descartamos nuestros sentimientos. Si algo te esta generando incomodidad es que algo está sucediendo.
Las personas con alta autoestima son menos propensas a ser manipuladas. Las personas con menor autoestima y mayor dependencia emocional son las mas fáciles de manipular. también las personas con complejo de salvador suelen ser buenas dianas para personas manipuladoras. Conocernos, sentirnos fuertes emocionalmente es básico para no caer en manipulaciones.
Busca ayuda en personas de alrededor que consideres confiables. Si muchas personas te intentan hacer ver algo, al menos “échale un vistazo” a ese “algo”. Míralo desde fuera como si le pasase a tu mejor amig@. La ayuda profesional muchas veces es imprescindible para poder tener una visión mas realista de la situación, identificar lo que esta pasando y ponerle remedio.
En algunos casos, la mejor forma de protegerse de la manipulación emocional es alejarse de la persona manipuladora. Si el comportamiento sigue siendo tóxico, cortar todo contacto puede ser una opción saludable. Esta opción es mas sencilla en casos de parejas o amistades toxicas. En otro tipo de situaciones utilizaremos otras estrategias para poder gestionar a relación sin tener que alejarnos de la situación totalmente (por ejemplo un trabajo que nos gusta mucho y muy bien remunerado que no queremos dejar escapar)
La manipulación emocional es una táctica que puede afectar profundamente la salud mental y emocional de las personas. Gestionar una relación manipulativa es tremendamente difícil y recuperarse de ella también es muy complejo.
Reconocer las señales de manipulación y aprender a establecer límites es esencial para protegerse. Si sientes que estás siendo manipulado o tienes dificultades para manejar estas situaciones, es fundamental buscar apoyo profesional. En PsicologíaCGM, estamos para ayudarte a identificar y superar los efectos de la manipulación emocional, brindándote las herramientas necesarias para recuperar tu bienestar emocional.
Soy Carmen Garcia Magdalena experta en abuso narcisista y manipulación emocional. Tanto mi equipo como yo estamos aquí para poder ayudarte. Si quieres mas información o solicitar una cita con nosotras, pincha aquí. Estaremos encantadas de ayudarte a gestionar o superar cualquier tipo de relación manipulativa.
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